May 122012
 

Ana Gaitero, periodista.

El campo más verde ( Diario de León – 16/10/2011 ) Es el trabajo que ha merecido el premio Fabián Estapé para la periodista Ana Gaitero. Creo que es el tipo de periodismo que hace falta: informativo, documentado y serio, buscando además temas de interés y proyección.

Desde este blog se quiere dar la enhorabuena a esta periodista, deseando que continúe su trayectoria, y si llegan los premios, mejor.

Gracias por tus reportajes.

Os dejo una parte del premiado:

ana gaitero | matalobos-matadeón-quilós 16/10/2011

Piensan globalmente y actúan localmente. Hay biólogas, ingenieros agrónomos, contables y agricultores y ganaderos de toda la vida. La primera generación ecológica del campo leonés da frutos desde hace poco más de una década. Cultivan 3.121 hectáreas de tierras, crían 354 cabezas de vacuno para carne, un centenar de colmenas y el primer rebaño de cabras ecológicas.

León cuenta con 36 ecoagricultores, tres ecoganaderos y 15 pequeñas industrias que elaboran productos con etiqueta verde quince años después de que la agricultura y la ganadería ecológicas echaran a andar en la Comunidad con sello y reglamento propios. León registra un descenso en el número de productores agrícolas —de 41 en el 2009 a 36 en el 2010—, la ganadería es aún incipiente y sólo las industrias agroecológicas experimentan un leve aumento, de 13 a 15 entre 2009 y 2010, según datos del Ministerio de Agricultura, Medio Rural y Marino (Marm).

Mientras la ONU apuesta por la ecoagricultura para duplicar la producción de alimentos en la próxima década frente a la agricultura industrial basada en el uso de fertilizantes, plaguícidas químicos y semillas transgénicas, aquí la Junta ha eliminado las ayudas para quienes empiezan de cero y el Centro Regional Ecológico de la Escuela Agraria de Almázcara, en el Bierzo, ha dado el cerrojazo a más de un lustro de formación continuada en técnicas de agroecología. La Consejería de Agricultura, consultada por este periódico, no ha dado explicaciones de estas medidas.

«La agricultura ecológica es la alternativa para el campo, porque permite sacar un producto de primera calidad, natural y competitivo y tiene el marchamo de la defensa del medio ambiente: por este suelo no se filtra ni un miligramo de nitrógeno», afirma Gabriel Alegre, presidente de la Asociación de Agricultores Ecológicos del Sur de León (Aesurle).

Este colectivo echa en falta la implicación de la Diputación provincial en la promoción de la agricultura ecológica frente al impulso que ha dado en los últimos años a la promoción de los productos de León. El caso de Zamora, donde hay más de un centenar de productores ecológicos en el campo, la mayor cifra de la Comunidad, es emblemático. Aesurle reclama una feria específica de productos ecológicos para León como forma de promocionar la producción, la elaboración y el consumo. También en este campo toman como ejemplo el caso de Zamora, donde el Ayuntamiento y la Diputación suman apoyos a la feria Ecocultura, celebrada recientemente en la capital vecina.

«No buscamos dinero por dinero, sino que se nos pague por servicios ambientales porque la agricultura ecológica no es sólo una técnica o negocio, es una forma de vida. Aquí no se aplica la lógica de la economía productivista y quien no tiene verdadera vocación no sale adelante ni con subvenciones», afirma Víctor Suárez, de Quilós. Trabaja en la explotación con su esposa, Luisa Fernández. Tienen una niña y un niño.

El pueblo más agroecológico. En este pueblo berciano, que se dedicó al monocultivo del tabaco durante casi medio siglo, sólo perviven tres explotaciones agrarias y las tres son ecológicas. Es la localidad de Castilla y León con más productores verdes. Tiene también una industria elaboradora, El Arroyo, y una tienda ecológicas.

«En 2009 nos lanzamos a la elaboradora: vimos que en fresco la demanda se multiplicaba por dos. Era una necesidad y pensamos contar con ayudas de la Junta. Hablan tanto de ayudar a los emprendedores. Pero, ¿sabes lo que nos han dado? La espalda. Me han rechazado la subvención y no me dicen por qué. Nos remiten a una orden o decreto. Para averiguarlo tendría que pagar 300 euros a un abogado. Así que me quedaré sin saberlo», explica Juan Arroyo. La explotación es familiar. Ahora tiene empleada también a su hija de 26 años, ingeniera informática en paro. «Si todos cogemos a uno de los cinco millones de parados quitamos el paro en cuatro días», ironiza.

Empezó en la agricultura convencional (industrial), con el tabaco y un poco de huerta para casa, y se reconvirtió a la ecológica biodinámica (en concordancia con los astros). «Empecé con un curso en Almázcara y luego he ido completando en varios sitios. Ahora practico y me siento realizado porque creo que somos lo que comemos y si comemos plaguicidas y pesticidas…». Su jugo de tomate fue mejor producto Navidad del 2010.

Las prácticas agronómicas ecológicas beben en las fuentes de «la tradición y se benefician de los nuevos conocimientos científicos de los ecosistemas, los ciclos de las plantas y los animales con la agricultura tradicional», explica Víctor Suárez.

La diversidad de cultivos y la asociación de los mismos son claves para combatir las plagas de forma natural y facilitar el enriquecimiento del terreno. La sostenibilidad se garantiza guardando las semillas de un año para otro, como se hizo hasta la eclosión de la agricultura industrial y de los transgénicos.

Gabriel Alegre alterna en las fincas que laborea en Matalabos del Páramo el cultivo de alubias, cereales, patatas y alfalfa. La alfalfa ofrece descanso y sirve para limpiar el terreno al cortar la hierba. La parcela que este año tiene pimientos, la próxima temporada estará en barbecho.

Alegre, que es ingeniero agrónomo, dice que de quien más ha aprendido es de su padre. «Cuando llegó el sulfato el labrador quedó descansado y luego con el maiz, más descansado con el riego. Al principio se hacía con cuidado, como era costumbre por las alubias, pero luego se vio que al maiz no le afectaba», explica.

«Locos» que no sulfatan. «Piensan que estoy loco por no sulfatar», dice Joaquín Melón, copropietario del primer rebaño de cabras en conversión a ecológico de León, en Matadeón de los Oteros. En este período tiene que producir en ecológico y vender en convencional. Por eso se han lanzado ya a la elaboración de quesos y yogures. «Se trata de obtener el valor añadido», apostilla.

«A mí me va mejor con la agricultura ecológica que con la convencional en todos los sentidos: con el pimiento tenía más problemas de raíz (tristeza del pimiento), se agrietaban más fácilmente y se quemaban. La patata es lo que más se complica por el escarabajo, pero el tomate tampoco da problemas», comenta Manuel Canedo, Pacho, otro de los agricultores de Quilós. En su huerta de una hectárea hay ejemplares de ranas de San Antonio, prueba del alto grado de conservación de la biodiversidad. También fue agricultor convencional y se formó en Almázcara. Todos sus cultivos son de exterior y tiene una vaca parda alpina y una burra que le dan estiércol y compost.

Vive en el pueblo con su esposa y una hija de 17 meses. «Mi padre era agriculto, me gusta lo que hago y económicamente tenemos un año bueno y otro menos bueno».

«Tengo que estar más pendiente de las hierbas y es raro que utilice si quiera los productos naturales autorizados para combatir las plagas (aceite de nin, extracto de cola de caballo y ortiga…)», explica. Durante el invierno su huerta descansa. Apenas las coles sobreviven al frío. «Paro y hago la poda de las viñas, que no las tengo en ecológico porque se traspasan los productos de los viñedos colindantes», añade.

Las tierras dedicadas a la agricultura ecológica son analizadas cada año para certificar la idoneidad de los suelos. Este control permite renovar el sello de garantía a través del Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Castilla y León.

Este tipo de agricultura «no genera los insumos de la industrializada y por eso no interesa a las multinacionales», afirma Gabriel Alegre. El relator especial de la ONU sobre agricultura ecológica, Olivier de Schutter señaló ante el Consejo de Derechos Humanos que «se hace imperioso imponer la agroecología para poner fin a las crisis alimentarias y ayudar a afrontar los retos vinculados a la pobreza y el cambio climático». Recomendó que «concentrar menos inversiones en el acceso a los pesticidas y más en la enseñanza de prácticas que permitan a los agricultores prescindir de estos elementos y producir más con menos».

Más desarrollo rural. El impacto de la agricultura ecológica en el desarrollo del medio rural es otro de sus beneficios. Pero no es fácil empezar de cero en un pueblo. «No hay casas en alquiler y las que se venden tienen precios abusivos y lo mismo pasa con las tierras. Todo el mundo dice que los pueblos se mueren pero nadie hace nada», lamenta Alegre.

Este fin de semana la WWW España y el Grupo de Rehabilitación de la Fauna y el Hábitat celebran en Medina del Campo una jornada que analiza la relación «entre la agricultura ecológica y el fomento de las zonas rurales como motor económico y como alternativa sostenible coherente a la gestión ambiental de los espacios agrarios».

La minoría «verde» del campo leonés se ha hecho un hueco visible en el mercado de la provincia a través de grupos de consumidores —La Semilla y Equitanea en León y La Olla del Bierzo— y del ecomercado de la plaza del Conde, en la capital leonesa, a donde acuden a vender los primeros y terceros sábados de cada mes. El consumo local también beneficia a la salud del planeta.

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