May 082012
 

 

José Álvarez Pozal, de Torre de Babia

«En los puertos las ovejas cogen gracia» – A Fondo – Diario de León. Reportaje de Ana Gaitero. Fotografía de Salvadores.

Los rebaños de condesas e hidalgas, 2.400 cabezas, que pastan en los puertos de Torre de Babia tiene más de 150 años de tradición trashumante. En las fincas de Extremadura se quedan otras ocho mil merinas de la ganadería Granda. No pueden venir todas al sanatorio natural leonés porque «los puertos cuestan dinero, los camiones valen un dineral y hay que tener buenos pastores y mantener a los perros», apunta el mayoral, el babiano José Álvarez Pozal.

Pero no sólo la tradición pesa en la decisión de traer a veranear en los puertos a las merinas de más raigambre. «Los rebaños no empeñan y desarrollan más que en Extremadura. Van con una gracia en el organismo que llegan y paren como Dios manda», explica don José. La trahumancia «quita una carga de la finca de Extremadura», donde en verano el terreno «queda seco».

José Álvarez Pozal nació en Torre de Babia hace 78 años en una familia de ocho hermanos. Nunca ha sido pastor, pero se crió entre las ovejas de su padre. Cuando bajó a Extremadura por primera vez, hace 48 años, iba a intentar no sabía a lo que se enfrentaría.

Pero como dice él, «quien no se arriesga, no cruza la mar». «Me llevó a probarme mi tío, Benigno Álvarez Pozal, que bajó de once años sin haber ido a la escuela y llegó a ser administrador general», relata. Su oficio precisa «gente preparada» porque «seleccionar el ganado es una profesión». Un oficio para el que, asegura, «no hay que ser ni buenos ni malos»; lo principal es «fijarse mucho».

Oficialmente es el administrador de la ganadería Granda, todo el mundo le conoce como mayoral, puesto que en la antigua organización pastoril de la trashumancia era el jefe de toda la cabaña.

Por debajo del mayoral estaban los rabadanes, al mando de cada rebaño. Los compañeros eran los pastores principales; las yeguas que custodiaban los rebaños por las cañadas eran montadas por los personas y, por último, los zagales eran los aprendices y ayudantes del rebaño.

«Don José es el último mayoral de España», dicen los ganaderos más jóvenes. Durante el verano pasa la mayor parte del tiempo con su familia en la casa de Torre de Babia, pero su vida está en Trujillo. Su hija Carmen tiene acento extremeño y su nieto Iván mucho más. «Nació en León, pero al mes estábamos en Trujillo y allí hemos hecho la vida».

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