Ago 032015
 

PUERTO DE PINOS 1 DE AGOSTO 2015Mieres del Camino, C. M. BASTEIRO El puerto Pinos tuvo ayer la fiesta en paz. Ganaderos de Mieres y San Emiliano se reunieron en la ermita de la Virgen de las Nieves para festejar a la patrona del alto, en terrenos de Babia (León) pero adquirido por Mieres en 1923. Fue una romería a medio gas, ya que la mayoría de los actos se suspendieron tras decretar un juzgado de León el cierre de la Casa Mieres -un refugio propiedad del Ayuntamiento con servicio de bar para ganaderos y aficionados a la montaña-. En el alto, bajo un sol de justicia, responsables municipales de Mieres y San Emiliano se dieron la mano y algo más: compartieron su “pena” por el cierre del emblemático inmueble.

La temperatura era ayer muy alta en Pinos, caldeada quizás por la polémica que ha envuelto al puerto en los últimos días. El Juzgado de lo contencioso-administrativo número 3 de León decretó el pasado miércoles el cierre de Casa Mieres, a instancias de una demanda presentada por la Asociación Montaña de Babia y Luna. La fiesta de la Virgen de las Nieves estaba lista ya para el domingo, pero los actos se cayeron del programa poco a poco. El gobierno local (IU) anunció el jueves que no habría comida institucional, no estaban los ánimos para muchas romerías. El gestor del refugio Casa Mieres, encargado de preparar comida para los romeros, dio marcha atrás. Ni alquiler de carpa, ni corderos a la caldereta por miedo a más represalias.

No pintaba bien, pero los incondicionales de Pinos no estaban dispuestos a dejar a su patrona desabrigada en su día. Así que a primera hora de la mañana, ganaderos de Mieres y San Emiliano pusieron rumbo al alto del puerto. Por parte del ayuntamiento de Mieres acudieron el alcalde, Aníbal Vázquez, y el concejal de Ganadería, Jesús Armando Vila. De la vertiente leonesa llegaron el regidor de San Emiliano, Basilio Barriada Álvarez (PSOE), acompañado de dos ediles del equipo de gobierno. También el alcalde pedáneo del municipio de Pinos, José Bernardo.

Vecinos y ganaderos asistentes al evento esperaban, con cierta expectación, el momento del encuentro. Pero no pasó nada de lo que algunos habían previsto. Ni malas caras, ni reproches, ni insinuaciones. Fuerte apretón de manos y un “siento mucho que la Casa Mieres esté cerrada porque soy amante de la montaña y me hubiera gustado tomarme algo con la familia y disfrutar de la fiesta”, de parte del Alcalde de San Emiliano.

Sorpresa para algunos, pero no para los representantes municipales de Mieres. Vila destacó que “tenemos una relación muy distendida con ganaderos y vecinos de San Emiliano, ahora las cosas están tranquilas”. Atrás quedaron, al menos ayer, aquellas tiranteces por el uso de los pastos: “Aquí no iba a haber ni manifestación ni líos, hay acuerdos entre nosotros”, sentenció el concejal mierense.

Por si alguien no lo tenía claro, lo repitió Basilio Barriada: “Sí hubo un tiempo en el que veíamos abuso por parte de Mieres, pero nuestra relación con el actual gobierno local es inmejorable”. La denuncia de Casa Mieres, por tanto, parte únicamente y sin respaldo municipal en San Emiliano de la Asociación Montaña de Babia y Luna. El regidor destacó que “creíamos que estaba todo en regla y que la ‘Casa’ estaría abierta, pero si el Juzgado dicta su cierre no queda otra que acatar la sentencia y que Mieres tome medidas”.

En ello están. El ayuntamiento asturiano tiene previsto presentar un recurso, pero el refugio permanecerá cerrado hasta que haya un fallo. El año pasado los mierenses ya fueron “sin techo” durante la fiesta porque el refugio había sido clausurado. En aquella ocasión, reconoció el máximo dirigente de San Emiliano, las licencias “parecían no estar en regla”. “Pensábamos que ahora estaba todo arreglado”, remarcó el regidor leonés.

Ganaderos y montañeros se han visto afectados por el cierre de Casa Mieres, pero el principal damnificado ha sido el joven gestor del inmueble, Ángel Vázquez. Se vio obligado a suspender la comida de la fiesta por miedo a las represalias y también a que los asistentes que habían reservado se echaran atrás. Ya tenía todo listo para servir ciento sesenta raciones de caldereta de cordero y ochenta de lacón. Prefirió no acudir ayer al prau de la fiesta. El punto de reivindicación vino de donde menos se esperaba. El párroco de San Juan Bautista, Nicanor López, lleva cuarenta años celebrando la misa en honor a Nuestra Señora de las Nieves. Inició su homilía con contundencia: “Aquí seguiremos año tras año, por mucho que algunos no quieran”.

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