Jun 162015
 

zonificación de Babiazonificacion

El comité asesor del programa MaB de la Unesco está pasando revista a las reservas de la biosfera cuando cumplen una década desde su declaración. Es el caso de la de Babia, que esta semana se sometió al riguroso examen de los expertos internacionales en la reunión celebrada en París del 8 al 12 de junio. En su informe, el comité asesor destaca el esfuerzo llevado a cabo por la reserva leonesa, declara en 2004, para llevar a cabo medidas con las que dinamizar económicamente los territorios en los que se enclava, así como para poner freno a la severa despoblación que sufre la zona. De todos modos, reconoce que gran parte de estas medidas, contempladas en el plan de gestión 2012-2020 no se han podido llevar a cabo por culpa de la crisis económica que ha sufrido el país en los últimos años.

Mucho más incisivo es el comité con el criterio de zonificación de la reserva de Babia, diseñada en 2004.

En sus conclusiones, en comité de la Unesco concluye que la actual zonificación de Babia no cumple con los criterios contemplados en el Estatuto de Infraestructuras de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera.

En concreto, considera que es necesario llevar acabo una zonificación en base a la flora, fauna, geología y paisaje de este territorio, un nuevo reparto, que según asegura el propio comité asesor, ya es objeto de estudio por distintas instituciones como la Universidad de León. La nueva propuesta localiza las llamadas zonas núcleo, zonas de amortización _también conocidas como buffer_, y las zonas de transición, y las cataloga como de uso reservado, uso limitado, uso compatible y uso general. Lo que propone el comité es un nuevo reparto de estas zonas siguiendo un modelo de zonificación que podría definirse como de huevo frito, ya que las zonas núcleos quedarían en el medio, a modo de yema, mientras que las buffer y las de transición deberían quedar alrededor, impidiendo que las zonas núcleo estuvieran en los limites territoriales de las reservas. En el caso de Babia, muchas zonas núcleo, que además son las que mayor valor ambiental poseen, están en las zonas periféricas de la reserva, por lo que a juicio de la Unesco, gran parte de ellas quedan desprotegidas.

La solución es «bastante complicada», según el abogado de EcoUrban, Carlos González Antón, ya que «las zonas de mayor valor ambiental, las llamadas zonas núcleo, están donde están, y no se pueden mover para seguir el modelo propuesto por la Unesco para que queden en el centro sin un criterio científico».

Lo que la Unesco propone con una nueva zonificación es la unión de las reservas que forman parte de la Coordillera Cantábrica, para así proteger de manera conjunta las zonas medioambientalmente más sensibles y rodearlas de zonas de amortización y de transición. Por eso González Antón insiste en la necesidad de impulsar la unión de las reservas de la biosfera de la provincia para crear la Gran Cantábrica.

La unión de las siete reservas de la biosfera de León, Babia, Omaña y Luna, Alto Bernesga, Los Argüellos, Picos de Europa, Alto Sil y Los Ancares, daría lugar a uno de los corredores verdes más importantes de Europa. Por ello, desde instituciones como la Diputación y la Junta de Castilla y León apoyan esta unión, aunque no ponen en marcha los mecanismos necesarios para llevarla a cabo. Además, muchas de las reservas actualmente no cumplen los objetivos por las que fueron creadas por lo que se pueden enfrentar a medidas correctoras o, en el peor de los casos, a su desaparición.

Las próximas reservas leoneses que este año deberán someterse al examen de la Unesco son la del Alto Bernesga, Omaña y Luna y Los Argüellos.

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