La fauna de Babia

 

La fauna también tiene una amplia representación en la comarca propuesta como Reserva de la Biosfera, habiéndose reconocido la presencia de 207 especies vertebradas. El ser una zona de montaña y de alta complejidad orográfica hace que los valores de diversidad de micromamíferos sea elevada; lo mismo sucede para los reptiles y aves, siendo esta última la clase que aporta más especies, que se ve beneficiada por la diversidad de biotopos presentes.

En el anexo 2 se incluye el catálogo con las especies detectadas, indicando su status de protección según diferentes instrumentos legales (Convenio de Berna, Libro Rojo, Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, Directiva Hábitats, etc.). De las 207 especies incluidas, únicamente 18 carecen de algún tipo de protección, estando más de la mitad –129- incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Especies catalogadas (ver anexo 2)

Peces

7

Anfibios

13

Reptiles

14

Aves

122

Mamíferos

51

 

Entre las más emblemáticas pueden destacarse el oso pardo –parte del territorio está incluido en el ámbito del Plan de Recuperación del Oso pardo-, dos especies exclusivas de la montaña cantábrica: la perdiz pardilla y la liebre del piornal, y diferentes rapaces. También cabe mencionar la riqueza piscícola, en unos ríos con especies de gran pureza genética.

Se han identificado una serie de especies, consideradas indicadoras, que permiten valorar de manera adecuada la importancia que tiene Babia en el mantenimiento de la diversidad:

Águila real (Aquila chrysaetos)

Es una especie distribuida por la montaña cantábrica, considerada como “Rara” según el Libro Rojo de Aves de España. La población leonesa, perteneciente a la subpoblación cantábrica, tenía según el último censo realizado en el año 2000 en torno a 38-40 parejas reproductoras. En la comarca de Babia se observa con bastante frecuencia aunque no hay constancia de su reproducción.

Alimoche (Neophron percnocterus)

Especie considerada En Peligro en España, pues se encuentra en un claro declive. Es una especie migratoria habitual en la Cordillera Cantábrica, reproduciéndose en cortados y cantiles rocosos.

De las 54 parejas reproductoras estimadas en la provincia de León en el censo del año 2000, siete de ellas criaban en la comarca de Babia: dos en el término municipal de Cabrillanes y cinco en el de San Emiliano.

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)

El aguilucho cenizo es una especie típica de los espacios abiertos, por lo que encuentra un hábitat idóneo en las praderías, matorrales y pastizales de montaña de la comarca. Está considerado como Vulnerable en el Libro Rojo de Aves, dado el declive alarmante de su población.

En León se ha estimado la presencia de 165 a 200 parejas, (año 1996); en la comarca de Babia, se ha constatado su reproducción en dos áreas: en el borde occidental de Cabrillanes y al norte de San Emiliano.

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Esta ave, que ocupa preferentemente roquedos, se distribuye por toda la provincia de León. El censo realizado en el año 2002 detectó en la comarca de Babia dos parejas reproductoras en cada uno de sus municipios.

Perdiz pardilla (Perdix perdix)

De presencia escasa en la Cordillera Cantábrica, la mayor parte de sus núcleos se encuentran en peligro de desaparición debido a los cambios de uso del territorio. Babia y su entorno mantienen unas poblaciones relativamente densas, con unas buenas condiciones de hábitat para la especie.

Liebre del piornal (Lepus castroviejoi)

La liebre de piornal es una especie endémica de la Península Ibérica, considerada como “Rara” en el Libro Rojo de Vertebrados, cuya área de distribución mundial está restringida a la Cordillera Cantábrica, desde la Sierra de los Ancares, entre Lugo y León, hasta la Sierra de Peña Labra, entre Cantabria y Palencia. Su hábitat característico es aquél en el que alternan pastizales de variada extensión con formaciones de piornos, brezos, aulagas y zonas arboladas), situadas a altitudes variables entre 1.000 y 1.900 metros sobre el nivel del mar.

En la comarca de Babia está asegurada su presencia, disponiendo de un hábitat adecuado para sus necesidades.

Nutria paleártica (Lutra lutra)

La nutria figura en el Libro Rojo de los Vertebrados de España con la categoría de Vulnerable, aunque su población se está recuperando en los últimos años según los resultados de los censos realizados.

En la comarca de Babia está confirmada su presencia tanto en la cuenca del Sil (arroyo del Puerto), como en la del Duero (ríos Torrestío y Luna), siendo las prospecciones negativas en el arroyo de Torre.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

El lobo ibérico, especie de gran amplitud ecológica, concentra el 90% de la población española en Galicia y en Castilla y León, con una población estimada de 1.000 ejemplares en la segunda comunidad. En un reciente estudio realizado en el año 2001 (Junta de Castilla y León) se detectaron 48 grupos familiares en la provincia de León, de los que 37 son seguros y 11 probables, compartidos en su mayor parte con las provincias limítrofes. En la zona de Babia y Luna (entre los puertos de Somiedo y Pajares) se ha detectado la presencia de cuatro grupos, tres seguros y uno probable; de ellos, en dos ha habido reproducción (años 1999-2000), en otro es probable y de la cuarta manada no hay datos. Dos de los grupos están compartidos con Asturias.

Oso pardo (Ursus arctos)

El oso pardo, que antaño se extendía por la práctica totalidad de la Península, se encuentra en la actualidad circunscrito a un reducto en los Pirineos, con un número escaso de ejemplares compartidos con Francia, y a dos núcleos separados entre sí en la Cordillera Cantábrica.  Por este motivo, está incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la categoría de En Peligro de Extinción y en el Libro Rojo de los Vertebrados de España con la categoría de En Peligro. La población occidental mantiene un censo estimado superior a los 60 osos, mientras que el censo de la población oriental ronda los 22 ejemplares. Mientras que en el primer núcleo la reproducción media de los últimos años se sitúa en torno a las ocho camadas, en la oriental se reduce a una, con lo que su continuidad se presenta muy dificultosa.

La comarca de Babia se encuentra en el límite del núcleo occidental: hacia el Este comienza una acumulación de infraestructuras y actividades humanas (minería, ferrocarril, autopistas y carreteras, pistas de esquí, etc.) que dificultan enormemente el contacto entre ambos núcleos; los análisis genéticos realizados recientemente han demostrado que se encuentran totalmente incomunicados.

En este territorio no hay presencia permanente de la especie, a pesar de estar incluida en gran parte dentro de los límites del Plan de Recuperación del Oso Pardo. Los ejemplares que pueden verse por la zona provienen de la comarca limítrofe de Somiedo, donde la población es más abundante, por lo que es en el norte donde se concentra el mayor interés para esta especie. Sin embargo, Babia posee un elevado valor debido a su situación: por un lado, aquí se encuentra el principal corredor de comunicación entre los núcleos oriental y occidental, por lo que la deseable unión de ambas poblaciones pasa necesariamente por este territorio, por encima del túnel del Negrón. Por otro, la potencialidad de la comarca de Omaña como zona a colonizar por la especie mediante ejemplares procedentes del oeste –Laciana y Alto Sil- permitiría que éstos alcanzara los robledales situados al sur de Babia, con lo que la comarca quedaría plenamente integrada en territorio oso.

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