Dic 312011
 

Acaba el año y las fronteras de Babia están acaparando titulares y columnas periodísticas. Cerramos el 31 de diciembre sin tener resueltos los conflictos del Puerto de Pinos ni el del límite entre Cabrillanes y Somiedo. A los dos hace referencia el escritor Ernesto Escapa en su columna del Diario de León: Fuego Amigo:

Mordiscos a Babia ( Diario de León – 31/12/2011 )

“Esta semana ha vuelto a encenderse el litigio del puerto de Pinos, porque los concejales de Mieres se pusieron farrucos y el mismo día de la lotería aprobaron una moción para anexionar el pastizal a la Asturias de Cascos. La reacción de los babianos, animados por un dictamen del Procurador del Común, ha sido pedir al consejero Silván la expropiación de los trece kilómetros cuadrados para impulsar un proyecto de interés regional con cargo a las compensaciones pendientes por los cielos abiertos de la minería. La frontera babiana con Asturias aparece salpicada de enmiendas, que están tardando más de lo deseable en pasar a la cartografía. Hace unos años, un peritaje estatal descubrió que los asturianos de Somiedo habían movido los mojones varios kilómetros en su provecho, pero como Valladolid no urge la corrección y Oviedo qué más quiere, los mapas siguen tal cual.

Pinos es un pueblo babiano que perteneció a San Isidoro de León, cuyos canónigos enseguida hicieron cuartos con los pastos del puerto. También fueron talando el bosque hasta dejar la campa como hoy se ve, apenas raleada por algunos matojos.

Pinos es un pueblo ganadero que ha tenido que pleitear para que su cabaña se beneficie de las yerbas veraniegas del puerto. Y eso que los reyes medievales habían regulado el uso de estas altas propiedades del cabildo isidoriano, de manera que no se perjudicaran los derechos de pasto de los vecinos. En la desamortización decimonónica el puerto de Pinos fue adquirido por la familia Sierra Pambley, que en 1926 hizo caja con su venta al concejo de Mieres. En todo este trasiego de propiedades los ganaderos babianos hicieron valer sus derechos de pasto, ejercidos durante siglos frente a la codicia de los rebaños monásticos. Así que el hacendado que traspasó el puerto a los asturianos tuvo que detallar la servidumbre que beneficiaba a los vecinos.

Luego los años de sequía estimularon una picaresca en la que siempre anduvieron más listos los ganaderos de Pinos. Al tratarse de una propiedad asturiana enclavada en territorio leonés, su administración pecuaria es fuente de frecuentes conflictos. El antiguo aprisco, donde se recogían los pastores, se convirtió en merendero y refugio de excursionistas, mientras en medio del campar brotó una ermita piramidal.

Hace cinco años subieron al pastizal las autoridades de la Diputación para anunciar un inminente enlace viario de Pinos con el puerto. Era una forma de ir poniendo en claro las cosas, pero la promesa quedó en los titulares de aquel octubre. El decreto que reguló la división provincial de 1833 hubiera resuelto el litigio a favor de Mieres, como ocurre al sur de la provincia con la dehesa de San Llorente, pero las fronteras autonómicas son inamovibles”.

Subida al Puerto de Somiedo

Y en la Crónica de León aparece otra noticia firmada por Lidia de la Villa.

Babia mantiene dos ‘frentes’ abiertos con Asturias por temas de pastos

Pero es que a la vista del cariz que está tomando el conflicto del Puerto de Pinos, el Ayuntamiento de Cabrillanes, cuya Alcaldesa quiere ahora rivalizar en protagonismo con las Juntas Vecinales que defienden el Proyecto del Puerto de Pinos, parece que se ha animado a informar de cómo marcha el conflicto que mantiene con Somiedo por la recuperación de más de 600 hectáreas que están ahora atribuidas indebidamente al ayuntamiento somedano. Nos enteramos que está el conflicto en la Audiencia Nacional, sin saber qué se recurre ni quién lo está haciendo. Al menos es positivo que se sepa.

Esperemos que el 2012 que se avecina permita aclarar las brumosas fronteras de Babia. Termino el año citando a otro Escapa:

Badabia: Territorio fugitivo de los mapas que el sabio Alfonso mandó poblar en mil doscientos setenta y al que concedió un fuero. La manifestación visible de la Badabia coincide con una comarca montañosa al noroeste del antiguo reino de León”. Pablo Andrés Escapa, en su libro Las Elipsis del Cronista.

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